A veces “cuidarles” también significa dejarles ir.
Al pobre Sam hubo que ponerlo a dormir tras escuchar el fatídico diagnóstico veterinario: tumores en el pulmón con metástasis. No había demasiadas opciones, de hecho, solamente una. Cuando ésto ocurre, el tiempo se detiene, te fuerzas a priorizar su bienestar por encima de tu dolor e impotencia y no te queda otra que tomar la decisión más adecuada: “cuidarle” hasta el final.










