A veces “cuidarles” también significa dejarles ir.
Hoy no traemos buenas noticias, para nada. Quizás sea la peor noticia con la que lidiamos los amantes de los animales, el momento de decirles adiós.
Hace unos días falleció uno de los perretes de Patitas en Marcha, una de las protectoras con las que colaboramos.
Al pobre Sam hubo que ponerlo a dormir tras escuchar el fatídico diagnóstico veterinario: tumores en el pulmón con metástasis. No había demasiadas opciones, de hecho, solamente una. Cuando ésto ocurre, el tiempo se detiene, te fuerzas a priorizar su bienestar por encima de tu dolor e impotencia y no te queda otra que tomar la decisión más adecuada: “cuidarle” hasta el final.
Sam ha estado muchos años viviendo en una residencia desde que le sacaron de la perrera. Tenía leishmaniosis y un carácter dominante que hacía difícil su adopción, pero ha tenido todo el amor del mundo, todos los cuidados y atenciones.
¡Qué pena! Mira que llevo años en ésto y no logro acostumbrarme… A pesar de que mi cabeza me dice que ha sido lo mejor, siempre me queda la sensación errónea de que se podía haber hecho algo más … Pero no es cierto.
Patitas en marcha trata a cada uno de sus perros con un amor tremendo y se desviven por ellos. Precisamente porque amar es decir adiós en ocasiones, tienen todo nuestro cariño y respeto en estos duros momentos.
Cuando uno de ellos nos deja, la sensación de desolación es tremenda, sólo cuando uno lo ha vivido, logra entenderlo…
Pero ni Patitas en marcha ni Mascotas con futuro nos vamos a detener, aunque a veces duela… Seguimos caminando con una cicatriz más, con una pena nueva…pero hay miles de animales ahí fuera que necesitan ayuda y volveremos a empezar…
Patitas seguirá sacando animales de perreras y nosotros seguiremos buscando dinero para ellos.
Hoy toca apretar los dientes y seguir. Seguir adelante siempre.






